“Nada reposa, todo se mueve. Todo vibra. La materia y la energía no son más que estados vibratorios diferentes.”
Todo está vibrando, todo está evolucionando pero no lo vemos, es como nuestro cabello o nuestras uñas que no las vemos crecer pero que están en continuo movimiento.
Así que tenemos una tarea importante para mejorar nuestra calidad de vida y es vigilar muy atenta y conscientemente nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras acciones. Esto significa pensar y sentir apropiadamente sobre los hechos y las situaciones que vivimos y obrar con ecuanimidad.
Esto nos lleva a evitar conscientemente pensamientos de baja calidad o negativos, las quejas, el juzgar, la depresión, ya que están compuestos por vibraciones que no sólo afectan a quién las tiene, sino que pueden afectar a las personas que tienen a su alrededor. La ciencia nos dice que lo semejante atrae a lo semejante.
Todos hemos experimentado uno de esos días en los que todo parece salir mal. Y sin embargo, esta espiral la podríamos haber cortado simplemente no aceptando esos pensamientos negativos y limitativos y sustituirlos por otros más positivos y potenciadores. Pero para realizar este ejercicio necesitamos de dos elementos, la atención consciente y la firmeza o voluntad para llevarlo a cabo.
Si lo que ocurre en tu vida no te gusta, revisa tu diálogo interno, ten en cuenta esta ley de la naturaleza y renueva tus pensamientos para cambiar tu frecuencia de vibración.
Decía Albert Einstein: “Ningún problema se puede solucionar en el mismo nivel de
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